
Este grupo de técnicos de aviación cubanos había pasado cursos de entrenamiento organizados por Airbus en Toulouse. Ya ellos me habían comunicado que la aerolínea Cubana de Aviación (sitio web)había alquilado varias naves A320-200 a Air France para sustituir los viejos aparatos de fabricación soviética que hasta entonces cubrían rutas internacionales.
El grupo regresó a Cuba a bordo de un Boeing 747-200 y yo continué viaje a España en un A320. Pasó el tiempo y me enteré de la agenda oculta de Cubana de Aviación: ese grupo de técnicos, instruidos por Airbus, formaría parte del cuerpo de servicio que se encargaría de las reparaciones menores de las aeronaves alquiladas a Air France. Cuando los galos tomaron parte de la noticia pusieron el grito en el cielo y desecharon la proposición ab initio. No era para menos.
Pongamos las cartas sobre la mesa. No se trata de que los franceses consideren incompetentes a los técnicos cubanos. Yo estoy plenamente convencido de que no es así. Muchos de los que han tenido relaciones con cubanos, los franceses incluidos, saben de nuestra (¿sobrada?) capacidad para enfrentarnos y vencer problemas técnicos complejos.
Yo partí a estudiar hacia la entonces URSS en 1988, antes de que la crisis denominada período especial comenzara en Cuba. Me consta, sin embargo, que esa crisis ha obligado a los cubanos a ser mucho más racionalizadores y creadores de lo que cualquier ciudadano de un país europeo pueda imaginar. Y es justamente ésta la clave del problema: el factor por el cual yo comprendo que Air France se niegue rotundamente a aceptar que sus A320-200 sean reparadas por pesonal cubano afectado por el síndrome del mal llamado período especial.
Hace dos días leí en el semanario sueco Dagens Teknik (La técnica del día) que la aduana sueca enfrenta serios problemas con las importaciones de componentes electrónicos de Asia, sobre todo de China. La OECD estima que más del 10% de los componentes electrónicos chinos son falsificados. A pesar de importaciones del orden de billones, el pasado año la aduana sueca efectuó controles en siete ocasiones dentro del sector "aparatos eléctricos".
Según Per Holgersson, especialista de la aduana sueca, la venta de componentes falsificados se efectúa a través de intenet. Como ejemplo cita a www.alibaba.com, una página muy conocida y que ofrece una amplia gama de productos electrónicos falsificados y manufacturados en China.
Una empresa que ha declarado la guerra a los falsificadores es la franco-norteamericana Oxygen. Ellos han creado el sitio www.brokerlynx.net, donde los distribuidores pueden informarse sobre falsificaciones y/o vendedores deshonestos.
Andreas Pinsker, jefe de ventas para Escandinavia y países germanos afirma que el problema se inició en 2003 cuando China ingresó en la Organización Mundial del Comercio y que el porcentaje de artículos falsificados puede ser aún mayor que lo estimado por OECD. Ni siquiera la industria aeronáutica, tan fuertemente controlada, puede evadir las falsificaciones.
- Fuimos a un "suppluyer day" y nos encontramos con Airbus. Ellos verifican todo lo que compran en China con la ayuda de un proveedor en Francia - el 11% de los productos eran copias falsificadas, cuenta Andreas Pinsker.
Para la sociedad, esos productos com componentes falsificados, pueden resultar altamente peligrosos ya que su funcionalidad es impredecible.
Los cada vez más estrechos lazos comerciales entre Cuba y China elevan la probabilidad de que componentes adquiridos en el país asiático a bajo precio sean utilizados en reparaciones de los A320-200 por el personal cubano, sobre todo si tenemos en cuenta que en Cuba los mecanismos de inspección están a años luz de poder funcionar como en Suecia, Francia o Alemania.
No se trata entonces de incapacidad técnica. Para este tipo de trabajos se requiere además una disciplina y responsabilidad férreas y yo soy el primero en admitir que muchos de los cubanos pertenecientes a mi generación o a generaciones posteriores y que viven en Cuba o vivieron durante el período especial, carecen de ellas. Quizá no por voluntad propia sino porque han sido forzados a ello. Lamentablemente éstas generaciones se han visto obligadas a ingeniárselas a diario para conseguirlo todo desde un poco de aceite para la cena hasta reparar instalaciones eléctricas domésticas por cuenta propia y lograr increíbles inventos para mantener un coche funcionando, muchas veces al margen de la ley. Pero una cosa es mantener funcionando un coche del 59 con algunos tornillos manufacturados por un hábil tornero y otra bien distinta es hacer lo mismo con un avión moderno que dispone de un sinnúmero de sistemas de software que controlan todas las funciones a bordo.
Lo peor de todo es que tardaremos al menos una o dos generaciones más en recobrar esa disciplina si es que algún día existió. De igual modo me alegra infinitamente que la central atomoeléctrica de Juraguá haya sido cancelada antes de que el primer kilogramo de uranio enriquecido arribara a Cuba. De otra manera estaríamos inevitablemente marchando hacia un nuevo Chernóbil. ¿Quién se atreve a ponerle el cascabel al gato?

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