Obama ha demostrado ya ser una persona de palabra y honor. Ha cumplido ya más de una de sus promesas y, ésta vez, tratándose de Cuba le ha dejado la pelota en el patio a Raúl y Fidel Castro.
¿Cómo responderá el mandatario cubano? La respuesta está escrita en el cielo.
Yo no creo en milagros y tampoco me hago muchas ilusiones con Raúl Castro al mando de la isla que zozobra. Lo que más sospecho es que Raúl Castro, como lo haría su hermano mayor, exigiría a Obama el levantamiento del embargo y una larga lista de concesiones antes de mover ficha. ¿Pesimista? Llámame mejor realista.
De Raúl Castro o no respuesta a la mano extendida de Obama la medida es positiva y oportuna. El único que inspira confianza es el inquilino de la Casa Blanca. Desgraciadamente el pueblo cubano ya espera más de él que de su propio presidente.
Cien años de una oportunidad (perdida)*
5 weeks ago


