A principios de febrero el mundo pudo ver como unos valientes estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) en La Habana ponían contra las cuerdas al presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón Quesada, en una reunión celebrada en la nombrada institución. Especialmente se destacaron dos de los intrépidos jóvenes, Rafael Alejandro Hernández y Eliécer Ávila.
Debo admitir que inicial e inocentemente había creído en la sinceridad de Raúl Castro cuando conminó a los ciudadanos a promover la crítica para sacar adelante al país del atascamiento en que se encuentra. Sus palabras han resultado ser vacías y esta entrevista con Eliécer Ávila lo demuestra.
Espero que atrás hayan quedado ya los tiempos en que un estudiante universitario solía ser expulsado por cuestionar la política o simplemente lanzar una crítca "de mal gusto". Eliécer no ha sido (aún) expulsado de la UCI pero según su testimonio es ya un cadáver político a sus 22 años. El status quo continúa: el sistema no tolera ninguna crítica por muy buenas que sean las intenciones como, en este caso, las de Eliécer Ávila.
Este valiente joven merece todo nuestro respeto y son personas como él las que nuestro país necesitará más temprano que tarde.
Cien años de una oportunidad (perdida)*
5 weeks ago
