No había cumplido yo mi primer año de vida cuando la gran zafra del 70 comenzaba. La movilización fue total para cumplir con los diez millones de toneladas de azúcar: el objetivo de la campaña.
En 2000, a la edad de 30 años, me enteré que mi padre había estado preso entre 1960 y 1968 por haberse levantado en contra del gobierno de Castro en mayo de 1960. En el juicio, celebrado el día 5 de diciembre de 1960 en el Tribunal Revolucionario del distrito de Las Villas en la ciudad de Santa Clara, mi padre junto a su hermano y otros compañeros más fueron condenados a seis años de prisión que cumplieron en el Reclusorio nacional de Isla de Pinos.
Sentí un poco de amargura en ese momento ya que mi entonces cuñado conocía de información que yo ignoraba y que me fue ocultada durante mi vida en Cuba. Desde luego que mis padres tenían sobradas razones para evitar que mi hermana y yo tuviésemos acceso al historial de mi padre.
Una vez fuera de peligro mi hermana y yo, y mi padre ya jubilado comenzó a contarme episodios vividos por él siendo soldado del antiguo gobierno de Batista y en la cárcel de Isla de Pinos.
Fue gracias a mi padre que conocí que en 1970, cuando ya Fidel Castro sabía de la imposibilidad de lograr los ansiados diez millones de toneladas de azúcar, éste se aprovechó de la coyuntura creada por el secuestro de unos pescadores y convocó a muchos actos multitudinarios para poder desviar la atención de la contienda y concentrarla en los humildes secuestrados para, de esa manera, crear un chivo expiatorio a la hora de sumar la contienda.
Este vídeo nos muestra un acto ya liberados los pescadores. El cinsmo no tiene límite.
Cien años de una oportunidad (perdida)*
5 weeks ago

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